dimarts, 14 d’abril de 2015

De abdicaciones, democracia y República


La abdicación del rey me pilló en la cama. Un mensaje me despertó con la noticia y salí de entre las sábanas de un salto. Esa tarde fui una de las miles de personas que llenaron las calles de tricolores y de ilusión al grito de España mañana será republicana. Había llegado el momento. Tocábamos la proclamación de la Tercera con la punta de los dedos. Para mí era un momento esperado hacía mucho, desde que descubrí que una república era el mejor modelo de Estado para España.


El 14 de abril de 1931 comenzaba la andadura de la II República Española. Con la Constitución de ese año se abría la puerta a un período de mayor democracia en el que, gobernando para el pueblo, se produjeron numerosos avances sociales y culturales respetando la soberanía popular y las libertades individuales y colectivas. Sufragio universal, matrimonio civil, divorcio, reformas agrarias, laborales y educativas... Pero todo se vio truncado con el inicio del régimen franquista.

Para mí, el interés por la política vino de la mano del descubrimiento de todo eso que había conseguido la República, de reconocerme a mí mismo como republicano. Me di cuenta de que la solución a los problemas sociales y económicos actuales, causados por las políticas neoliberales, empezaba por acabar con la monarquía. No me entraba en la cabeza que la jefatura de Estado dependiera de tu apellido, que se hablara de democracia cuando nadie había votado al Rey.

Pero reivindicar la caída de la monarquía no puede significar solo cambiar un rey por un presidente de la República. Debe implicar también la caída del régimen que sustenta la corona: el bipartidismo, los privilegios de la Iglesia católica, la dictadura de los mercados... Todo este sistema está significando un retroceso brutal hasta quitarnos nuestros derechos más básicos. Nos quitan la vivienda, la sanidad, la educación, el trabajo, la cultura... En definitiva, la dignidad del pueblo.

Por todo esto, exigimos a quienes se les llena la boca con la palabra democracia que la ejerzan. Que nos consulten qué modelo de Estado queremos. Nadie nos ha preguntado si nos parece bien que nuestro Jefe de Estado lo sea por ser hijo de quien es. De hecho, el 70% de la población mayor de 18 años nunca ha votado a favor de esa decisión, incluida en la Constitución actual. Queremos un referéndum que se concrete en un proceso constituyente. Vamos a luchar por la III República.

La abdicación de Juan Carlos I me pilló en la cama, la de Felipe VI me pillará en la calle.




Carlos Martínez Hernández
@CarlosMH87
Joves Esquerra Unida Elx