diumenge, 5 de maig de 2013

Una sola vida vale más que cualquier riqueza


     
      Hace unos días leíamos en prensa que la dirección del Hospital General de Elche reducía en 100 unidades las camas de hospitalización para este verano por falta depresupuesto. Ante esta noticia, el silencio cómplice de Mercedes Alonso y su equipo de Gobierno nos confirmaba la coherencia ideológica con sus compañeros de partido en Valencia, quienes llevan años predicando las maravillas de la gestión privada de la Sanidad, materializada en cinco hospitales valencianos (Alzira, Torrevieja, Dénia, Elche-Vinalopó y Manises).

      Así, el PP valenciano ha llenado las barrigas de sus amigos, los accionistas de empresas como Capio o Ribera Salud (en muchos casos, miembros de la cúpula del PP), abriéndoles espacios de negocio de millones y millones de euros a costa de las arcas públicas.
Es decir, tu dinero, ciudadano de a pie, está suponiendo márgenes de beneficio millonarios para los magnates de la sanidad privada. Además, si estás adscrito al Hospital General de Elche y requieres hospitalización este verano, es probable que te desplacen al Vinalopó, te alejarán del equipo sanitario que conoce tu historial y te verás en manos de una entidad que te considera una cifra monetaria. Una empresa privada con ánimo de lucro, es decir, que considera la amenaza a tu salud una oportunidad para enriquecerse. No hay depravación mayor que subordinar vidas humanas a la rentabilidad económica. Una sola vida vale más que cualquier riqueza. Por eso, la gestión del servicio sanitario debe regirse por criterios de control de calidad, universalidad, financiación suficiente y gestión pública (democrática y transparente).

      Estudios de expertos demuestran que la privatización de la gestión sanitaria deteriora calidad en la asistencia al paciente y encarece el coste del servicio. De hecho, bajo el pretexto de la insolvencia económica, la Conselleria niega financiación para el mantenimiento de 100 camas de hospitalización en el Hospital General de Elche a la vez que aumenta el presupuesto asignado a los hospitales de gestión privada. ¿No hay dinero? Depende de para quién. Para los accionistas millonarios de Ribera Salud todavía hay 10 millones de euros disponibles, con lo que la cápita por cada paciente adscrito al Vinalopó asciende a 660 €, lo que supone, según el conseller, un 25 % de ahorro respecto al coste de la pública. Desgraciadamente, no conocemos datos sobre el coste de la pública en el País Valencià. Sin embargo, si tenemos en cuenta que los hospitales madrileños (con participación privada, pero no con gestión completamente externalizada) gastaban 447 € por paciente y que los hospitales concertados han acabado ingresando 558 € por paciente, no podemos menos que dudar de la fiabilidad de los datos del conseller.

      No nos cansamos de demostrar que esta crisis es, en realidad, una estafa, porque perjudica a la mayoría y beneficia, muy suculentamente, a una minoría. En este proceso, nuestros propios gobernantes y sus amigos se hacen con el poder en la gestión de nuestras necesidades más básicas con el claro objetivo de enriquecerse a través de la imposición de precios abusivos. Mientras privan de recursos a los hospitales públicos, cuya agonía está cerca, invierten en la creación de un monstruo: un oligopolio en el servicio sanitario al estilo de los de gestión de energía eléctrica, a los que ni siquiera los Gobiernos podrán enfrentarse sin arriesgar el suministro a millones de usuarios y usuarias. Pero Alonso y su equipo son fieles al silencio; un silencio que les delata.

Laura Moreno
Responsable de Comunicación de JEUPV Elx