dilluns, 15 d’abril de 2013

Libertad para excluir. Libertad para saquear. Libertad para esclavizar

Laura Moreno, autora
La libertad sin oportunidades es un regalo endemoniado y negarse a dar esas oportunidades es criminal
Noam Chomksy en El beneficio es lo que cuenta, 1999

Hace unos días leíamos en prensa varias noticias relativas a nuevas medidas de reforma en la enseñanza pública valenciana: la rebaremación de las bolsas de interinos, la reducción de plantillas en Primaria y la entrada en vigor del distrito único. Esta última, consagrada en nombre de la “libertad individual”, tal y como defiende nuestro concejal de Educación, Daniel McEvoy -inspirado en sus raíces anglosajonas-, no puede explicarse sin ponerla en contexto con las dos anteriores, sumadas, por supuesto, a los recortes generalizados en la escuela pública. En efecto, el nuevo decreto de admisión de alumnado favorece la “libertad individual” para excluir. De acuerdo con las declaraciones de McEvoy, “cientos de familias que optan por este tipo de enseñanza, no obtienen plaza”. Qué injusticia.
En una ciudad donde cientos de familias sufren el drama del desempleo, de la esclavitud sometida al pago de hipotecas abusivas, de la precariedad y, en consecuencia, de un empobrecimiento generalizado que limita enormemente los recursos humanos y materiales de las familias para la educación de sus hijos... en una ciudad como la nuestra, el edil de Educación mira por aquellas familias que, en el ejercicio de su libertad -garantizada por su nivel de ingresos, claro-, quieren llevar a sus hijos e hijas a colegios concertados, con descendientes de familias que puedan permitirse repagar la educación. Entiéndanme: gente de bien.

De todos es sabido que los hijos e hijas de la gente de bien, una vez apartados del resto de niños y niñas -que necesitan una mayor inversión de tiempo y recursos y “ralentizan” el aprendizaje de inglés y otras cosas útiles en estos mundos de dios-, parten de condiciones socieconómicas favorables para el éxito escolar. De tal manera, los centros de repago educativo cumplirán el proyecto futuro de Wert. Habrá centros de élite que, por fin, sobresalgan en los ránkings y en los informes “objetivos”, evaluados por esas empresas externas y contratadas a dedo por Gobiernos en función de criterios de “eficiencia”. Y estos centros recibirán más fondos públicos como recompensa por su picardía: escoger al alumnado fácil otorgando a las familias con ingresos más altos libertad para excluir. Los centros públicos, sin embargo, verán sus plantillas de profesorado disminuir a golpe de decreto-recorte y perderán a cientos de profesionales con gran experiencia docente en la rebaremación de bolsas de interinos. Y así se hará realidad la premisa estrella de la derecha: la empresa privada funciona mejor que la pública. Que de “pre-” no tiene nada; es una mera consecuencia de la devaluación de recursos materiales y humanos de las empresas públicas en una estrategia calculada para el desprestigio y la posterior desmantelación de los servicios públicos.

En cumplimiento de los principios del consagrado “libre mercado”, el PP valenciano, ilicitano y cierta mentalidad anglosajona -si se quiere- se reservan la libertad para saquear la empresa pública, porque garantiza bienes básicos para la dignidad de las personas y excluye del negocio especulativo y lucrativo a la educación y la sanidad, servicios por los que cualquier ser humano aceptaría robos de la banca más inflados que los de la burbuja inmobiliaria. Por la salud propia y de nuestros seres queridos, por un porvenir para nuestros hijos e hijas... ¿no estaríamos dispuestos a vender nuestra libertad a los bancos o a contratantes a cambio de la más absoluta precariedad? Acaba completándose así la perversión de esa “libertad individual” de la que habla McEvoy, a través de la libertad (de unos pocos) para esclavizar.

Laura Moreno
Secretaria de Comunicación de Joves d'Esquerra Unida Elx
Responsable del área de Educación de Esquerra Unida Elx